Tengui, Tengui, Tengui… ¡Falti!

Artículo escrito por Dani de la CruzFeb 6th, 2007 • Categoría: Mi Vida, Retro, Varios

Cuando se es niño se viven multitud de cosas que luego se recuerdan con especial cariño… cada generación tiene sus mitos y sus recuerdos colectivos. El guerrero del Antifaz, Mazinguer Z, el Tebeo y las historietas de Mortadelo y Filemón… iconos de la infancia de cada uno, que al crecer se comentan con nostalgia entre los de su quinta.

En mi caso, recuerdo con nostalgia las colecciones de cromos. Esos minutos antes de entrar al colegio o durante el patio en el que tenía lugar una ceremonia que nadie nos había enseñado, pero que todos conocíamos a modo de lenguaje universal. ¿Os acordáis?

Tengui, tengui, tengui… ¡falti!

Mirábamos los cromos de los otros, seleccionábamos los que nos faltaban (algunos muy buscados) y procedíamos a negociar el trueque por nuestros cromos repes.

Éramos unos mocosos y ya atisbábamos síntomas de lo que seríamos de mayores: coleccionistas. Bueno, quizás alguno se quedó por el camino, pero en mi caso, creo que ahí empezó mi afán por coleccionarlo todo. Ese sentimiento que nos impulsta a comprarnos artículos relacionados con la película o el videojuego que más nos gusta sólo por el placer que nos aporta el hecho de tenerlo en nuestra estantería. ¿Consumismo? Es lo que pueden pensar algunos. Yo creo que es algo más, un vicio sano por así decirlo.

Pero volviendo a los cromos… no sé a qué se dedicarán los chavales de hoy en día, la verdad; pero me da la impresión de que no se lleva ya eso de comprar y cambiar cromos. Si alguien tiene hijos, me podrá dar o quitar la razón. Pero lo que es casi seguro es que en mi juventud se produjo el boom de las colecciones de cromos en los kioskos. Campeones, Las Tortugas Ninja, Dragon Ball, o los eternos cromos de La Liga de las Estrellas eran algunas de las colecciones que manejaban las bandas de patio. Estaba el típico niño mimado al que sus padres le compraban todos los sobres que quería y tenía la colección dos veces. Yo no era de esos, ni quería serlo. Para mí un sobre a la semana de cinco duros era más de lo que podía desear, y con eso me apañaba para hacerme las colecciones. Hacía negocio con los cromos más buscados, y a veces cambiaba un cromo raro de ver por cuatro o cinco que me faltaban. Mis víctimas eran los de los padres generosos, que tenían tantos repes que no les importaba darme alguno de propina.

También recuerdo que una vez estaba tan enfermo que falté al colegio dos semanas. En vez de preocuparme por las clases perdidas, estaba triste por no poder cambiar cromos, y ya me quedaban muy pocos para acabar una colección… creo que era de Oliver y Benji, pero no estoy seguro. Uno de los días más felices de mi infancia fue el que mi padre apareció con 300 sobres de cromos para animarme, estando aún enfermo. Me puse tan contento que me bajó la fiebre. Con tantos sobres finalicé mi colección y tube material de sobras para acabar otra sólo cambiando los repes. Cosas de críos…

Era divertido, maldita sea. ¿Por qué se supone que estas cosas están mal vistas cuando eres adulto?

En fin… soy un nostálgico, pero siempre me quedará el manga y los videojuegos ;-)

Por cierto, en la página web de Panini podéis echar un vistazo al archivo histórico de colecciones de cromos, e incluso pedir que os envíen por correo los cromos que os falten para completar la vuestra, si en su momento no pudísteis.

También te puede interesar:

5 Comentarios a “Tengui, Tengui, Tengui… ¡Falti!”

  1. manu dice:

    Yo era de “Sile, sile, sile… ¡Nole!” xDDDDD

    Responder a este comentario

  2. Lupin dice:

    Jejejejeje que recuerdos :D realmente era la leche. Pero al menos en mi cole la cosa no quedó ahí. Hacia 6o comenzaron a rular las fotocopias… con sus codiciadas versiones “porno” que provocaron una redada por parte de los profesores XD. Después ya en 8o y siendo “los mayores” un chaval metió entre un grupo, como no yo incluido, las cartas de Magic :D.
    La verdad es que son cosas que recuerdas con cariño aunque como bien dices, era una manera de fomentar el consumismo entre los peques, para comprar sobres de cromos. Y como no, al final se recurría al trueque, el método más básico de comercio y no necesitábamos nadie que nos digera que cromo valía más, era la lei de la oferta y la demanda.

    Responder a este comentario

  3. dandel dice:

    Exacto! la ley de la oferta y la demanda, y eso con 7 u 8 años!!!

    Lo que me da que pensar de los que estudian comercio y márketing xD

    Responder a este comentario

  4. Desde Japon... dice:

    Yo tb decia lo del sile, sile, nole…
    El tengui, tengui, falti… ni lo habia oido !!

    Responder a este comentario

  5. ion litio » archivo del weblog » Las Tortugas Ninja (II) dice:

    [...] por supuesto, como olvidar la colección de cromos de Panini sobre las Tortugas Ninja, como bien menciona Dandel en uno de sus artículos. No había mejor señal en la época para saber cuales eran las series de éxito que ver cuales [...]

    Responder a este comentario

Déjanos un comentario