Artículo realizado para Análisis en Canal Juegos - Wario: Master of Disguise

No pude anunciar esta serie en el momento en que se publicó en Canal Juegos debido a que estaba de vacaciones, pero como nunca es tarde si la dicha es buena, tengo el placer de presentaros una pequeña serie de artículos basados en la historia de los juegos de Mario.

En el artículo de hoy nos centraremos en la pre-época Mario Bros, en la que el fontanero aún no era la mascota de Nintendo y aún tenía que ganarse la popularidad entre los jugones de los años ochenta.

La primera aparición: Donkey Kong, el simio lanzador de barriles


Donkey Kong es el primer juego protagonizado por Mario y Donkey Kong, y el primer clásico de Nintendo. Primero apareció en versión arcade, para máquinas recreativas; y se convirtió en todo un éxito mundial. En principio, Mario se llamaba Jumpman (hombre que salta), pero posteriormente y por razones de márqueting; se le bautizó como Mario fuera de tierras niponas. Y es el nombre que conserva hasta hoy día. Lo que quizás algunos no sabíais es que al principio, Nintendo buscaba hacerse con una licencia para crear un juego basado en los cómics de Popeye. Por suerte para todos, no la consiguieron, y decidieron aprovechar la oportunidad para crear nuevos personajes que fuese posible utilizar en títulos posteriores. ¡Y vaya si los utilizaron! Todavía hoy nos siguen dando guerra con la misma frescura que entonces. Así es como nacieron Donkey Kong, Pauline y Mario. Tres personajes que guardan muchas similitudes con el estrambótico triángulo amoroso que se da en los cómics de Popeye, si lo pensáis bien. Shigeru Miyamoto, el creador de Mario reconoció que también se basó en la película King Kong de 1933, y en el cuento de La Bella y la Bestia para crear a sus personajes.

La apariencia única de Mario se debe a las limitaciones tecnológicas de mediados de los ochenta. El número limitado de colores y píxels con los que podían dotar a los gráficos, no les permitía animar a Mario sin que sus brazos “desapareciesen”. Por lo tanto, lo solucionaron haciendo que su camiseta fuese de un color único. Tampoco había espacio para darle una boca ni unas orejas, ni podían animar su pelo, así que decidieron vestirlo con un mono, un bigote, guantes y una gorra. Problema resuelto. Si le preguntáis a Miyamoto por qué el personaje lleva una gorra, seguramente os contestará que porque le resultaba muy difícil dibujar el pelo. En cuanto a Donkey Kong, se escogió al gorila porque era un ser que no es “demasiado repulsivo o malvado”.

La dinámica de Donkey Kong era increíblemente sencilla, y sentó las bases de los posteriores juegos de plataformas. Debemos avanzar a través de los diferentes niveles del juego utilizando nuestra habilidad para esquivar obstáculos y trampas, y saltando de plataforma en plataforma. El objetivo es rescatar a Pauline de las garras de un apasionado Donkey Kong, el enorme gorila. Otra de las novedades del título eran los cuadros de texto que hilaban una pequeña trama y aparecían entre fase y fase, algo que por aquél entonces no se utilizaba en ningún videojuego.

Tras el éxito en máquinas recreativas, Nintendo desarrolló una versión del juego para sus máquinas Game&Watch, en las que se introdujo el control de desplazamiento mediante la famosa cruceta. La cruceta que hoy en día todavía tienen los mandos de las videoconsolas Nintendo, y que se ha convertido en un estándar en cualquier mando de consola de sobremesa o portátil.

Finalmente, coincidiendo el lanzamiento de NES (en Japón conocida como Famicom), Donkey Kong fue uno de los títulos que acompañaban a la consola de 8 bits. Fue un rotundo éxito, y su popularidad sirvió para que Nintendo se decidiese a crear un juego protagonizado únicamente por Mario y que se convertiría en uno de los mejores plataformas de todos los tiempos: Super Mario Bros.

Sin duda, un título que no podéis dejar parsar, por tratarse de un clásico que marcó un antes y un después en la historia de los videojuegos.