Análisis de Burnout Paradise


Velocidad, nitros, takedowns, persecuciones, saltos, choques, acrobacias… todas estas palabras definen el nuevo Burnout Paradise. Si le añadimos una ciudad entera para explorar, carreras sin límites y un amplio abanico de opciones de juego online, tenemos un título a priori muy prometedor.

La saga Burnout, originalmente creada por Criterion Games y tradicionalmente distribuida bajo el sello de Acclaim; lleva seis años entre nosotros. Desde la pasada generación, ha habido al menos una versión para casi todas las consolas, tanto portátiles como de sobremesa, exceptuando la Nintendo Wii. Personalmente, nunca me había convencido ninguna de sus entregas, por eso cuando introduje el DVD de Burnout Paradise en mi Xbox 360 no pude evitar una mueca de escepticismo. Sin embargo, las buenas críticas recibidas por la prensa del sector picaron mi curiosidad y me animaron a dar una oportunidad al juego cuya licencia ahora publica Electronic Arts.

Lo primero que sorprende en B.P. es que el juego no se anda con contemplaciones. Arranca la pantalla de título, pulsas “start”, una breve carga y a jugar. Se escucha la voz del locutor de la emisora de radio “Crash FM” dándonos la bienvenida:

Esto es Paradise City. Aquí está tu coche. ¡A correr!

Y alguno dirá: ¿Ya está? ¿No hay una historia introductoria? ¿No se puede “tunear” el coche? ¡Venga ya, hombre! ¿Para qué? Por no haber, no hay ni cuentakilómetros, ni pilotos en los coches, ni cambio de marchas, nada de chorradas inservibles. Esto no es un simulador realista, es un juego que apuesta por la velocidad pura y dura y el espectáculo, eliminando cualquier elemento innecesario. Acelerador, freno y turbo. Y una ciudad entera para correr.

Choques espectaculares y ni una sola carga

A nivel visual, el juego no se puede medir con el mismo baremo que utilizaríamos para, por ejemplo; Project Gotham 4. Pero es que los juegos ni tienen nada que ver. En este nuevo Burnout prima el espectáculo y la jugabilidad, y en ese sentido se ha optimizado el motor gráfico para satisfacer esa idea de juego que los creadores pretendían transmitir. La ciudad está siempre disponible, y estamos hablando de un escenario enorme lleno de detalles y de “vida”, con tráfico real. Al activar los eventos de las carreras no notaremos ninguna carga, y si se hace, ocurre en un segundo plano mientras se nos explica brevemente el objetivo de la misión. Un trabajo excelente que aporta un gran dinamismo al juego, y un sistema del que muchos otros títulos deberían ir tomando ejemplo.

Si hablamos de espectacularidad, seguramente lo mejor sean los choques de los coches. La saga siempre se ha caracterizado por dar un gran protagonismo a cualquier tipo de choque de sus vehículos, y en Burnout se ha pulido esta característica hasta un punto que resultan impecables. Cuando chocamos, veremos una secuencia a cámara lenta en la que se va deformando el chasis, revientan los cristales, perdemos una rueda… y seguramente nuestro vehículo sale volando de forma espectacular, con una física de colisiones digna de mención. Lo mismo ocurre cuando hacemos un takedown, que podremos ver el coche del rival destrozándose a nuestra espalda. Todos estos cambios de plano se realizan de forma fluida, y se ha solucionado con tal acierto que no molesta en absoluto para la conducción.

En cuanto al aspecto visual, en general los modelados de los coches son buenos - no tanto los vehículos de la ciudad, demasiado genéricos - y Paradise City es realmente enorme. Todo tiene un gran aspecto, y se puede perdonar una falta de realismo y preciosismo gráfico a cambio de un motor gráfico tan dinámico y veloz. Porque eso sí, la sensación de velocidad conseguida es sensacional.

La mejor banda sonora que escucho en un juego en mucho tiempo

Hay que aclarar que los juegos de EA siempre cumplen en cuanto a banda sonora se refiere. Es un aspecto que siempre cuidan con mucho detalle, y hay que felicitar al equipo que se ha encargado de seleccionar la ingente cantidad de temas musicales que se han incluido en Burnout Paradise. Desde el tema principal, totalmente adecuado al título del juego; “Paradise City” de los Guns ‘n’ Roses, y de uno de sus mejores álbums: Appetite for destruction. Bueno, no sólo es uno de los mejores álbums de la banda de Axl Rose, sino uno de los emblemas de la escena metalera de los 80. Ah… los 80, qué tiempos aquellos. Distorsión, doble pedal, marionetistas, damas de hierro y sacerdotes de Judas. Eso sí, lo mejor es cuando dejamos parado el coche sin pulsar ningún botón en el mando. Se activa una especie de protector de pantalla con una panorámica del paisaje y empieza a sonar música clásica de Mozart, como para descansar de tanto estrés. Brutal XD.

Si en el repertorio musical el juego se sale, también he de admitir que los efectos sonoros no están a la altura. Los sonidos de los motores son demasiado genéricos, y por algún extraño motivo, los coches tienen marchas infinitas. Sí, ya he comentado que en Burnout Paradise no hay posibilidad de jugar cambiando marchas, pero los coches sí hacen el sonido de subir o bajar la marcha, y he llegado a escuchar hasta 12 cambios en un único sprint… en fin, mejorable, pero podéis llamarme detallista si queréis ;-)

Libertad total

Ya sabéis: una ciudad entera para correr y hacer lo que os de la gana. No estamos obligados a hacer nada, y podemos competir en cualquier prueba. Prácticamente en todos los cruces hay una prueba que podemos activar si queremos, y se nos desafiará a completar alguna competición. Por ejemplo, tenemos que llegar a cierto punto de la ciudad sin destrozar el coche, o acabar con nuestros rivales haciéndoles un takedown - esto es, empujarles hasta hacerles estrellarse -, o bien hacer “trucos” como derrapes, saltos, choques… etcétera. Las pruebas son bastante variadas, sobre todo si tenemos en cuenta que en las carreras no se nos obliga a seguir un camino prefijado, sino que tenemos libertad para escoger la ruta que nos de la gana. De nosotros depende sabernos de memoria el mapa de la ciudad y conocer los atajos más rápidos.

Mapa de Paradise City

Los coches que tendremos a nuestra disposición no serán modelos conocidos, aunque sí podremos reconocer el estilo de algunas marcas conocidas - tanto clásicas como modernas - en muchos de sus diseños. Para conseguir coches nuevos, podremos conseguirlos ganando pruebas, o cerrándoles el paso al verlos por la ciudad. Esto último hará que vayan directamente al desguace, donde podremos repararlos y conducirlos. Una forma curiosa de cambiar de vehículo. Podremos conducir hasta 75 modelos.

Para activar un evento, sólo tendremos que detenernos en un cruce y pulsar el freno y el acelerador al mismo tiempo. Una breve introducción nos dirá lo que tendremos que hacer, y comenzará la carrera. Aquí he encontrado algo que no me ha gustado, y es que si perdemos la carrera o por algún motivo nos perdemos, y que remos reiniciarla… tendremos que volver al cruce desde donde se activa. Puede ser un problema, aunque también es verdad que en toda la ciudad tenemos multitud de eventos que podemos activar, y el hecho de volver da una mayor sensación de continuidad y… ¿realismo? En fin, supongo que va a gustos, pero a mi no me acaba de convencer.

Por último, uno de los puntos fuertes de Burnout Paradise es el modo online. En cada calle hay dos “Leyes de la Calle” que tenemos que superar, y los récords se actualizan con los de otros jugadores alrededor del mundo. La integración con el modo online es ejemplar, ya que sin acceder a ningún tipo de menú independiente ni pausar el juego, podemos cambiar de modalidad, y competir contra otros jugadores. Lo mejor es el uso de la webcam, y poder ver qué cara se les queda a tus contrincantes tras hacerles un “takedown”. Aunque también es verdad que algunos delante de la cámara hacen ciertas cosas poco recomendables para los estómagos ajenos.

Conclusiones

Se le pueden sacar muchos “peros” a Burnout Paradise, y quizás haya muchas cosas que pulir para la próxima entrega. Pero si algo hay que reconocer al equipo de desarrollo es el haber sabido seleccionar lo mejor de todos los “Burnout” anteriores, y reunirlo en “Paradise”. No sólo eso, sino que se ha pulido hasta tal extremo que se ha conseguido uno de los juegos más divertidos de la consola. Diversión pura y dura, eso es Burnout Paradise. Al lado de eso, ¿quién se acuerda de los pequeños defectos? Yo no ;-)

En resumen, un juego con una estupenda ambientación, que en conjunto tiene un gran dinamismo y te da una sensación de libertad excepcional. Y con tantas pruebas, vehículos que conseguir y variedad de modos de juego, tenemos diversión para rato.

El juego en movimiento