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Como todo en esta vida, a los aficionados a los videojuegos se nos puede dividir mediante múltiples criterios. Por plataforma de juego, por género favorito, los que juegan solos, los que juegan en Internet, los casual y los hardcore, los amantes de lo retro y los que siempre van a la última, por citar algunos ejemplo.

Ayer me bajé la demo para XBOX 360 del Top Spin 3. Llevaba meses jugando a la del Virtua Tennis 3, y en cuanto lo vea rebajado en alguna tienda me lo compraré sin pensármelo; ya que las recreativas de VT siempre me han enganchado. El caso, es que cuando probé Top Spin 3, me llevé una gran decepción. Me pareció lento, difícil de controlar e impreciso. Y eso que gráficamente le da bastantes patadas al juego de SEGA, que ya tiene sus añitos… en Top Spin se le marcan las venillas a Federer, le sudan los sobacos y hasta se le marcan los pelillos del paquete. Las animaciones son muy realistas, y hasta se quedan marcadas las pisadas en la tierra batida. ¿Cuál era el problema?

El problema era el de siempre, la abismal diferencia entre la diversión burra e instantánea que ofrece un juego arcade, y que SEGA sabe explotar tan bien; y el reto que supone un buen simulador. Yo, con todos mis vicios del Virtua Tennis, era incapaz de ver dónde iba a caer la pelota, sin la ayuda de la estela amarilla. El jugador y la pelota era desesperadamente lento, y había que sincronizar la pulsación del botón con el movimiento del jugador y la pelota, para darle correctamente… o la mandabas irremediablemente fuera.

El tenis no es el único deporte en el que ocurren este tipo de situaciones. Sin ir más lejos, siempre he sido un fan de la saga FIFA por encima de los Pro Evolution. En FIFA, podía ponerme a jugar el primer día y marcar un par de goles de chilena sin problemas. Fácil, rápido, y divertido. Uno no tiene tiempo para aprender a jugar lo suficientemente bien como para marcar un gol, porque como mucho le puedo dedicar media horita por las tardes. Este año PES se ha vuelto bastante más espectacular, y FIFA ofrece la posibilidad de personalizar el control para hacerlo más simulador, pero el gran acierto es que aún se conservan los mandos tradicionales para los que no tenemos paciencia para aprender a jugar y queremos simplemente meter el juego en la consola y empezar a ver espectáculo.

Lo mismo pasa con los juegos de coches… no me suelen gustar a menos que sean como Burnout Paradise. Espectáculo a cambio de pulsar dos botones: el del freno y el del acelerador. Otros prefieren un buen simulador, comprarse un volante con cambio de marchas, pedales y un embrague… pero en estos juegos estás más tiempo preocupándote de no rozar a los vehículos rivales o de trazar bien las curvas que de correr, estamparte, salir volando mientras se te desencaja la mandíbula de risa viendo la cara que se le queda a tu amigo con el que juegas a través de Internet.

Y por último, el género de la discordia por excelencia: Los juegos de aviones. ¿Os acordáis de los Flight Simulator? Hay que hacer un cursillo especial para despegar el avión, de tantos botones que tiene el cacharro. Y la mayoría del tiempo te lo pasas admirando el paisaje, esperando a estrellarte antes o después porque aún no sabes aterrizar en condiciones. En cambio… tenemos Ace Combat (el 6 es el súmum), donde puedes pilotar un caza, verlo desde fuera y la única dificultad consiste en acelerar, frenar, y apuntar para disparar. ¡Ya está! ¿Fácil? ¡No! Espectacular :-)

En fin, que no me gustó Top Spin 3… y supongo que es porque:

a) Soy un paquete
b) No me gustan los simuladores

¿Y vosotros qué preferís? ¿Arcade o simulación?