29 Nov

Foto de seth777thellman
Desde luego, da gusto encontrarse con un nuevo blog y ver que sólo en la portada ya tiene dos artículos que me interesan. En este caso, se trata de una recopilación realizada por el autor de la mayoría de temas musicales que suenan en Super Mario Galaxy. Juego al que va a ser difícil desbancar de los primeros puestos de GameRankings, con la nota más alta. No sé si tendrán en cuenta a Canal Juegos para hacer su estimación, pero si lo hacen, seguro que he contribuido un poco a conseguir ese espectacular 97,5% ;-).
26 Nov
No es un meme, pero no me acordaba que hoy era el día y ancude me lo ha recordado con un gran post en el que dice poco y sin embargo, mucho.
Descanse en paz… en mi opinión, no habrá otro como él. Aunque muchos se empeñen en encontrarle un sucesor.
“Who wants to live forever?”

22 Oct

Nuestro objetivo es dar a cada canción de la saga The Legend of Zelda un sonido atmosférico realista con la calidad que esperarías de las composiciones de John Williams, Howard Shore y James Horner.
¡Y vaya si la tiene! A pesar de que en las primeras composiciones se nota la inexperiencia de los artistas - demasiado reverb -, la gran mayoría de temas están reorquestados con un gusto exquisito, y todo con secuenciadores y sintetizadores.
Enlace: Zelda Reorchestrated Music
11 Oct

Desde que me saqué el carné de conducir y me compré el coche, he utilizado el transporte público de Barcelona en contadas ocasiones. Más de las que me gustaría. Como ya he comentado en alguna que otra ocasión, detesto usar el transporte público. No porque me de igual la contaminación urbana y la capa de ozono, sino porque el transporte público en Barcelona me parece una espléndida mierda. Retrasos, aglomeraciones, lugares inaccesibles, olores y el hecho de tener que cruzarme con desperdicios sociales. Los olores se arreglan concienciando a la gente para que se lave al menos dos veces por semana, pero para lo de los desperdicios sociales sólo hay una solución: el genocidio. Y maldita sea, también estoy en contra de eso. Así que simplemente si lo puedo evitar, no utilizo el transporte púbilco en mi ciudad.
El problema en Barcelona es que el ayuntamiento se empeña en que no cojamos el coche. Pone zonas verdes, zonas azules, calles peatonales, cierra carriles en las vías de mayor tránsito, y hace carreteras especialmente diseñadas para que se atasquen mañana y tarde. Pero nos anima a coger el transporte público. Y yo lo usaría si tuviésemos un transporte público decente, pero si leéis cualquier periódico o navegáis un poco por Internet os daréis cuenta de que la RENFE tiene una avería de media al día, que los retrasos pueden llegar a ser de horas, que algunas líneas de metro rozan el tercermundismo, y que los autobuses se quedan atrapados en los mismos atascos que los ciudadanos a los que no les queda otro remedio que coger el coche para ir a estudiar o trabajar. Y no les queda otro remedio, porque la vivienda está tan cara en la ciudad que han tenido que comprarse o alquilar su piso en pueblos de la periferia, en los que el único transporte público existente es Mateo, “el taxista”.
Pero bueno… no pretendía quejarme tanto del transporte público barcelonés, sino de sus usuarios y usuarias. Concretamente de una nueva moda que cada vez se extiende más entre algunos maleducados catetos y horteras grupos sociales, que consiste en comprarse un puto teléfono móvil con mp3 y reproducir la canción más hortera que hayan sido capaces de encontrar a todo trapo, sin usar auriculares.
Por ejemplo, hoy iba en el tren y ha venido a sentarse a mi lado el primo hermano de Camarón un chaval joven. Ha sacado su móvil y se ha puesto a escuchar música flamenca a todo trapo, en mono y con una distorsión imperdonable. No me malinterpretéis, me gusta el flamenco. Pero si el tío se saca un cigarro - sí, en el tren -, se lo enciende y se pone a cantar al lado de mi oreja, comprenderéis que no me hace mucha gracia… así que me levanté y me cambié de vagón.
En el siguiente vagón parecía que había gente seria. Una mujer embarazada, un ejecutivo haciendo anotaciones en su PDA… y un ciudadano hindú. Así que me senté. Y el ciudadano que parecía hindú decidió que no lo parecía lo suficiente, y sacó su teléfono móvil. Y nos obsequió a todos con la banda sonora de la última película de Bollywood que había visto… eso sí, al menos este móvil tenía una mejor calidad de audio que el de mi amigo flamenco, el del vagón anterior.
“No puede ser que esto me esté pasando”. Pensé. Dos vagones, dos tíos a los que se les habían olvidado los auriculares del móvil en casa. Como no quería problemas, me levanté y me fui a la otra punta del vagón. Y me habría cambiado si hubiese habido más vagones, pero RENFE considera oportuno que en hora punta son suficientes dos vagones para cualquier tren que cruce la ciudad. Para que haya roce, y eso.
Por último, en el otro extremo del vagón, también había gente que parecía respetable. Un universitario, dos ancianas… y dos niñas que deberían estar en el colegio a esas horas, vestidas como si fueran carteles de neón del centro de Hong Kong. ¿A que no lo adivináis? Al rato de subirme por tercera vez al mismo tren, comienza a sonar, mezclada con la canción del hindú de antes, la canción más conocida de los Andy y Lucas.
¿Qué hay que hacer en estos casos? ¿Aguantarse? ¿Quejarse y arriesgarte a que te rajen? ¿De dónde ha salido esta moda, de no usar auriculares? Imagináos un tren en el que cada cual vaya con el móvil escuchando la música que le gusta a todo volumen. Algunos hacen lo que les da la puta gana. Cada vez que cojo el transporte público me arrepiento menos de coger siempre el coche, hay que joderse…
PD: Sí, soy un quejica. Por cierto, ésta es la música que voy a poner yo la próxima vez que me encuentre a uno de estos deshechos andantes:
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12 Sep
Me quedé sin verlos por llegar demasiado tarde a escuchar su música - ya se habían separado - y ahora por fin voy a poder verlos en directo. ¡Por fin me han llegado las entradas!
En Valencia el 27 de Octubre estaré allí el primero, en la gira del próximo milenio.

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