25 Jun
Mucho ha llovido desde que los videojuegos se internacionalizaron con la Nes y los clásicos Super Mario Bros y Super Mario Bros 3, y muchas cosas han cambiado desde entonces, o no tanto a decir verdad. Exceptuando la paulatina mejora gráfica que acompaña a cada nueva consola que llega al mercado (y en consecuencia a los juegos), pocos cambios han habido si exceptuamos la aparición de unos pocos nuevos géneros de juegos. Sin embargo, con la llegada de las tres dimensiones se produjo en pocos años la alarmante comodidad en los usuarios a la hora de jugar a cualquier juego, uno de los cambios más radicales que se han producido en la corta historia de los videojuegos.
Tarjetas de memoria de todo tipo y tamaño, memorias internas en los cartuchos, vidas y continuaciones por doquier, trucos anunciados en todos los medios por las propias compañías desarrolladoras consiguiendo así acortar todavía más la poca duración que tienen muchos de los juegos estrella de las últimas generaciones. No es una mala idea, en cuanto antes acabemos un juego menos tiempo tardaremos en ir a por otro, y esto es un negocio al fin y al cabo. De todas formas, siempre queda el nivel de dificultad más elevado para los más “osados”, y no se a vosotros, pero en mi caso, muchas veces se me queda corto el tope de dificultad (y no soy un buen jugador).
Ejemplos hay a patadas, simplemente hay que comparar cualquier saga clásica y ver las diferencias. ¿Cuántas tardes nos llevamos intentando completar los primeros Marios de la Nes para acabar tirando el mando al suelo cuando nos quedábamos sin vidas en el último mundo? Cuando finalmente conseguíamos finalizarlos, tras muchos sudores y ampollas en los dedos, una enorme satisfacción nos recorría por dentro, no solo por que al fin conseguíamos ver la última pantalla del juego y liquidar a Bowser, si no que además podíamos presumir con orgullo de manejar el juego como nadie, tenerlo completamente controlados todos los niveles y casi hacer piruetas con Mario mientras aplastábamos koopas y goombas.
¿Cuánta gente se ha desesperado solamente un poquito con el New Super Mario Bros de Nintendo DS? ¿O con cualquiera de los Marios en 3D exceptuando el peculiar Super Mario Sunshine? Entre vidas conseguidas y partidas guardadas, casi nos da igual coger la estrella de turno o escuchar los gritos de Mario al caer por un precipicio.
Éste ejemplo resume lo que ocurre en prácticamente cualquier juego de consola actual. Y mejor no hablar de juegos PC, donde todo teclado de un jugón que se precie tiene la tecla F6 (salvado rápido) ligeramente gastada, el ángel de la guarda de muchos, sobre todo cuando se está jugando a un shooter.
Afortunadamente, hay excepciones en las que la dificultad lejos de ser una deficiencia más del juego (como suele ocurrir con juegos mal pulidos, desarrollados con prisas o simplemente juegos malos), se convierte en su principal atractivo.
Últimamente ando revisando uno de mis juegos favoritos de Game Cube, el F Zero GX, para mí el mejor juego de carrera de ésta consola. No he vuelto a él por que sea uno de los juegos que más parecido (por no decir que es idéntico) tiene con una recreativa, ni por que lo desarrollara Sega en exclusiva para Nintendo (morbo aparte), ni por su posibilidad de jugar a 60 herzios. Simplemente, todavía me quedan varias cuentas pendientes con él, y es que aunque le he echado más de una tarde desde que lo adquirí, aún no he conseguido pasármelo al completo. Y si tienen buena memoria, recordarán que el juego salió en España a finales del 2003.
Siendo una saga clásica de Nintendo que se remonta a Super Nes, F Zero GX supo en su momento adaptarse a lo que se consideraba la nueva generación de consolas, y siguiendo la política de la gran N de mantener el espíritu de sus franquicias de un juego a otro, frente al renovado y sobresaliente aspecto gráfico del juego, se le dotó de un nivel de dificultad propio de los clásicos más duros de entre los duros, convirtiéndose en el juego no solo más difícil de la saga, si no en uno de los videojuegos más difíciles que existen para consola.
¿Creéis que exagero? Ign creó una lista con los 10 videojuegos más difíciles de la historia, en la que ostenta la nada desdeñosa cuarta posición, por encima del divertido pero desmesuradamente difícil Super Ghouls `N Ghosts. Y justamente ese ha sido por un lado su mayor aliciente, haciendo que muchos jugadores se hayan interesado por él y hayan intentado -pero pocos conseguido- completar el juego al completo, así como su tacón de Aquiles, encontrándose el juego en muchos mercados de segunda mano por propietarios que se quieren deshacer de él desesperados por su dificultad.

Yo sin embargo no puedo dejar de viciarme a este juego que confío completar algún día. Y si no lo consigo, me da igual. Gracias a su dificultad he podido disfrutar bastantes más horas de él que de muchos otros juegos dignos de ser alquilados para pasar un buen rato y convertirse después en un agradable recuerdo.
¿Y vosotros? ¿Os habéis encontrado con algún juego que tenga una dificultad prohibitiva? ¿Sois de los que echan rápido la toalla o no paráis de jugar hasta que conseguís completar los juegos totalmente?
25 May

Durante mi infancia, cuando llegaba del colegio daban poca cosa interesante por la tele. Mis padres siempre han sido aficionados al cine, y por suerte para mi siempre he tenido en casa una buena colección de películas a mi disposición. Por aquél entonces, eran VHS. La tónica habitual de mis tardes era ver, una tras otra las cuatro trilogías que marcaron mi infancia: Indiana Jones, Regreso al Futuro, La Guerra de las Galaxias y La Jungla de Cristal. Cuando acababa con la tanda, volvía a empezar. Creo que las he visto todas unas doscientas veces. Y si tenéis hijos o hermanos pequeños a quienes les encante una película, creeréis que es posible lo que os digo.
Por ese motivo, desde que me enteré de que iban a hacer la cuarta parte de Indiana Jones, me invadió una mezcla de sentimientos enfrentados: por un lado, la alegría de poder ver en la gran pantalla a uno de mis héroes favoritos de la infancia. Pero por otro, el miedo a la decepción, o a que no sepan recuperar la esencia de las películas anteriores. Y es que 19 años son muchos años, para todos.
Tras ver la película, ambos miedos se confirmaron. Indy ha vuelto, y aunque Harrison Ford ya esté viejuno, se ha adaptado bastante bien al papel. El resto de actores tampoco lo hacen mal, mención especial para Cate Blanchett y Shia LeBeouf, que me sorprendieron gratamente. Y la película está llena de guiños a las anteriores, dirigidos a los fans. Y en cierto modo, parece una película pensada para los fans de Indiana Jones. Aunque esto no tiene por qué ser una virtud.
7 May

Cuando era pequeño, como todos los niños; solía destrozar los chándals. Sí, mi infancia transcurrió durante ese oscuro periodo de los ochenta en que se popularizó el uso de chándals entre la sociedad española. Mi madre, al verme llegar a casa con las rodillas del pantalón del chándal destrozadas, me echaba una bronca de reglamento y cuando se cansó de comprarme pantalones nuevos, pasó a coserme rodilleras y parches por toda mi ropa. No le salía a cuenta, el maldito niño; así que siempre que podía lo cosía a parches. Y mientras yo iba con mis parches, ella ganaba tiempo hasta fin de mes, cuando podía comprarme ropa nueva. Sí, los parches tampoco me duraban demasiado… también los destrozaba. Y es que no es lo mismo un parche o rodillera que un pantalón nuevo y bien hecho, ¿verdad?
Últimamente se está generalizando la mala costumbre de publicar parches para juegos. Problemas de lectura, con el online, o incluso preocupantes defectos gráficos o jugables. “No os preocupéis”, anuncia la compañía de turno como respuesta a la avalancha de quejas y réplicas de los sufridos usuarios. “No os preocupéis que enseguida vamos a sacar un parche para el juego que solucionará todos los problemas”.
21 Abr
Es como un virus, Wii es un virus. Tú te la compras, juegas con tus amigos y les gusta. Dicen: ¡Oh, que guay es genial, me la voy a comprar!. Tú, en cambio dejas de jugar a los dos meses, estás harto, ellos que la compraron después de tí hacen lo mismo. Pero lo malo es que ya se la habían enseñado a más amigos y ellos han hecho lo mismo. Y estos amigos también se la habrán enseñado a más amigos y así siempre… Todo el mundo que conozco tiene una y todos la tienen abandonada. Evidentemente hay gente para todo y algunos jugarán, pero en mi caso, sigo esperando a que salga algún juego que me motive algo.
Mike Capps, presidente de Epic.
Hey Mike, no podría estar más de acuerdo contigo. Aunque en mi caso, reconozco que sí hay juegos que me enganchan. Los de Game Cube
Vale, siendo sinceros, hay más de un juego que me ha enganchado, y también hay bastantes que creo que serán buenos pero aún no he probado. Pero me ha hecho gracia lo del virus, porque esa es precisamente la sensación que tuve yo meses después de comprármela. ¿Vosotros qué opináis?
Via | bocabit.com
14 Abr

La semana pasada me sorprendí al ver que el tema de portada del diario “Qué!” trataba sobre la industria del videojuego. La noticia, que salía en portada y además ocupaba las dos primeras páginas; era que las ventas de videojuegos consolas alcanzaron 1.454 millones de euros en España en 2007, con un crecimiento del 50%. Por primera vez en la historia, la recaudación obtenida fue mayor a la de la industria del cine y de la música juntos. No me sorprendí por la noticia en sí, que ya era un hecho de sobras conocido en el mundillo desde hace tiempo; sino porque un medio generalista dedicase su artículo principal y un espacio en la portada a ese hecho. ¿Qué ha pasado?
¡Oh!, espera… ¡ya lo entiendo! los videojuegos dan pasta. Me imagino al director editorial enterándose de la noticia y pensando: “¡Maldita sea! ¡Aquí hay dinero!” Y he individualizado en el “Qué!“, pero se han hecho eco medios como El Mundo, La Vanguardia o incluso Enrique Dans (o como diría Enjuto Mojamuto, “edans”).
Si señor, los videojuegos dan dinero. Mucho dinero. De hecho, parece que es el sector de ocio que más dinero genera y una industria en crecimiento, y muchos se están dando cuenta ahora. Comienza a haber secciones de videojuegos en medios generalistas (se me ocurre el diario Metro, o el Marca; por ejemplo), se habla de videojuegos en los telenoticias… y no sólo para rajar de la violencia como en Antena 3.
Pero… ¡oh! espera… ¿he dicho en crecimiento? ¡no es posible! ¿Acaso la piratería no está haciendo un daño irreversible a la industria como muchos vaticinan? Pues parece que no, porque las compañías están ganando más dinero que nunca. ¿Cómo puede ser? No me lo explico… Si se pierde tanto dinero, no se deberían tener unos beneficios tan brutales, y tampoco se deberían hacer inversiones multimillonarias en nuevas producciones. Cada vez nos encontramos con juegos más ambiciosos económicamente, en los que se ha hecho un gran esfuerzo económico tanto en el equipo de desarrollo como en la campaña de marketing. Esto no sería posible de otro modo que no fuese obteniendo unos beneficios tan positivos que justifiquen ese desembolso. Entonces, ¿quién tiene razón? ¿las compañías pierden dinero o simplemente sus beneficios no son tan buenos como quisieran?
Por último, una reflexión final. Resulta paradójico que en España el crecimiento del mercado de consumo se haya incrementado de ese modo y no lo haya hecho en consonancia con el desarrollo local. Un público de casi nueve millones de jugadores, cada vez más diversificado gracias a la irrupción de los juegos casuales y títulos para mayores no atrae la atención de las inversiones nacionales como cabría esperar. Seguimos a la cola de Europa en el desarrollo de videojuegos. Ojalá ahora que los medios se están dando cuenta del dinero que se mueve, alguien fije los ojos en los estudios locales y recibamos la inversión y la atención que nos hace falta. Vale mucho más la pena dar dinero a un Planet Delta que a mamarrachadas como “El Penalti más Largo del mundo“.
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